Ikiru – Vivir – Un año más para la obra de Kurosawa

En japonés y en castellano son palabras pequeñas, simples pero que encierran una enorme complejidad, complejidad propia del ser humano y de todo lo que lo conforma, su misma configuración biológica, su mente y ni hablar de los sentimientos.

102 años cumpliría el día de hoy Akira Kurosawa o el El emperador del cine, un artista del sine que por medio de tomas y una historia simple pudo capturar la importancia de vivir.

Ikiru es una película magistral de un ritmo lento y cadencioso, sin sobresaltos pero sobrecogedora con momentos capaces de conmover al corazón más corroido. Posiblemente no terminarás con ganas de comer a puñados el mundo y cumplir todos los propósitos acumulados por años, pero sí moverá fibras miy sensibles y que sólo un maestro como Akira Kurosawa es capaz de descubrir.

Resumen

Kenji Watanabe es un funcionario público en la burocracia japonesa de post-guerra que ha sido consumido por su monótono y vacío trabajo. Día tras día, no hace más que deshacerse de las quejas de los ciudadanos, con excusas que son ya parte de la misma rutina.

Cierto día, este hombre de mediana edad, cuyas personas cercanas lo aprecian únicamente por el dinero o el puesto que algún día les dejará, recibe la noticia de que le queda un año de vida, a causa de un cáncer en el estómago.

En el transcurso de la trama, el Sr. Watanabe intenta descubrir como darle sentido a su vida antes de morir.

Esta película de 1952 es protagonizada por Takashi Shimura el actor preferido por Kurosawa.

Kurosawa en toda su filmografía tiene un estilo propio y bien definido que hacen inconfundibles sus creaciones, el gusto por incluir escenas climáticas en momentos importantes de sus películas y sin duda una de las más importantes, la crítica al régimen de su país por medio de sus historias pues se definía a sí mismo como un comunista.

La filmografía de Aira Kurosawa consta de 30 películas, muchas de ellas memorables y sin duda, referencia para cineastas de los últimos 100 años. Pero en lo personal me quedo con Ikiru como la preferida, no sólo de este gran director, sino de siempre.

Le Concert: Magnífica

Le concert
Los últimos estrenos en cartelera resulta que se han diferenciado por los grandes efectos, la tecnología usada en la producción, por estar en 3D, por retomar grandes historias y darles continuidad, remasterizar versiones, en fin. Incluso aquellas historias que parecen simples tienen elementos que las liga con la producción, con los millones de dólares, pero…¿y la historia?

Pues bueno yo les hablaré de una de las películas que oí mencionar en la premiación de Los Globos de oro y me dio mucha curiosidad verla por las recomendaciones, Le Concert o El Gran Concierto como la llamaron en México.

No es que sea crítica de cine, ni siquiera me considero cinéfila, pero las imágenes, la música, la historia de Le Concert evoca tal cantidad de sentimientos que van desde la risa al llanto, de verdad que no lo digo exagerando, la música y una buena historia hace de esta película algo disfrutable de principio a fin.

La estructura no lineal hace que podamos descifrar parte de esa gran historia en tan sólo una escena, la conclusión de lo que después de ese gran concierto pasó con quienes se decidieron a participar en esa aventura.

Las referencias históricas y culturales son ricas, las imágenes de Moscú aunque no numerosas, sí hermosas.

Sin duda los mejores pesitos invertidos en este fin de semana de cine.

Soundtrack

Este fue obra de Armand Amar más un tema escrito por Radu Mihaileanu (“Le Trou Normand”) además del Concierto para violín en re mayor, op. 35 de Tchaikovsky que juega un papel muy importante en la película.

  • “Andreï I”
  • “S’Il Vous Sied”
  • “Nani, Nani” (Kek Lang Chants Roms)
  • “Place Rouge I”
  • “Andreï II”
  • “Merci Bolchoï”
  • “Kalinka”
  • “100% Des Voix”
  • “Kalou”
  • “Je Vous Baise Chaleureusement”
  • “Symphonie N°1 Titan”
  • “Ci-Gît”
  • “Danse Du Sabre Remix”
  • “Piano Concerto No. 21 in C major, K. 467″
  • “Andreï III”
  • “Tziganie”
  • “Le Trou Normand”
  • “Ai Routchiok” (Traditional)
  • “Place Rouge II”
  • “Je Régule L’Addition”
  • “Sir Bina Ya Qitâr” (Les Musiciens du Nil)
  • “Je Suis Ravissant De Vous Rencontrer”
  • “Andreï IV”
  • “Les Russes Sont Comme Des Mûles”
  • “Avant Le Concert”
  • “Violin Concerto in D major, Op. 35″
  • “Concert, Concert”
  • “Vous Avez Voulu Des Russes”

Desierto Adentro

Hace tiempo que no no veía una película mexicana tan buena, sé que no es reciente, pero siempre vale la pena recomendar buenas producciones y en este caso no podría evitar hablar de Desierto Adentro, una historia que en ciertos momentos me recuerda a las imágenes de Cien años de soledad y por ahí dicen que a Ripstein en el Castillo de la pureza.

Desierto Adentro de Rodrigo Plá fue nominada a 11 Arieles y a mi parecer es le las producciones que manejan de una manera genial la fotografía, los espacios y las geniales actuaciones de quienes participan, sobre todo de Mario Zaragoza.

  • Guión: Laura Santullo, Rodrigo Plá
  • Fotografía: Serguei Saldívar Tanaka
  • Música: Jacobo Lieberman, Leonardo Heiblum
  • Reparto: Mario Zaragoza, Diego Cataño, Memo Dorantes, Eileen Yánez, Luis Fernando Peña, Jimena Ayala, Dolores Heredia, Angelina Peláez, Martín Zapata, Alan Chávez

La historia sucede en un poblado cercano al desierto, durante los primeros meses de la guerra. Elías (Mario Zaragoza), un campesino cuya esposa se encuentra a punto de perder a su hijo, se empeña en llevar a un sacerdote para asistirla, pero su imprudencia ocasiona una masacre en el pueblo que le cuesta la vida incluso a otro de sus siete hijos.

Repudiado por su propia madre y sin el perdón del sacerdote, el hombre huye con su familia al desierto a esperar la llegada de una señal que indique que Dios lo ha perdonado, consagrando a su hijo más pequeño a una vida de asceta e imponiéndole la labor de pintar exvotos, aislado del contacto con sus propios hermanos.

La culpa y el fervor místico se entrecruzan con temáticas como la represión sexual e incluso el incesto, sin que los personajes acusen la ingenuidad de quien se encuentra totalmente aislado del mundo. Pero el valor de Desierto adentro no está en revelar las contradicciones del fanatismo religioso, sino en la fatalidad que acompaña todo el desarrollo y que plantea, como en la tragedia griega, que los acontecimientos están mediados por la voluntad de Dios.