El nuevo asesor

Hace algunos años dejé mi trabajo para ser mi propio jefe, empecé a hacer trabajos aquí y allá, que iban desde banners, modificaciones a sitios y un día me contrataron para dar una asesoría de redes sociales. Luego, cuando todo mundo se empezó a pitorrear de quien se acercó al Social Media y encontraron una profesión y/o negocio, busqué una forma de responder a los cuestionamientos sobre mi “trabajo”; lo pongo entre comillas porque no era formal y las contrataciones fueron esporádicas.

Para no hacer el cuento largo, decidí llamarme, asesor o consultor. No era rimbombante pero tampoco se escuchaba mal, el justo medio, me pareció en ese momento.

Mis primeras tareas o proyectos eran de analizar lo malo y hacer propuestas. Unas pegaron, otras la verdad no. Y si veo en retrospectiva cometí una gran cantidad de errores de los que afortunadamente aprendí. Pero bueno, el punto es que en muchas presentaciones dije la verdad, verdad un tanto recia para quien busca un consejo o un punto de vista de los que llaman profesionales o expertos, pero al final de cuentas esas presentaciones donde marqué errores me daban trabajo. Vamos, no se me da la diplomacia, me gusta ser directa y marcar los errores, ¿para eso me contratan, no? Pero hace tiempo que he sido testigo de exceso de amabilidad en reuniones de trabajo por parte de asesores, que optan por decir que todo está bonito para no herir sentimientos o susceptibilidades…bullshit!!! Si parte de tu trabajo es asesorar, debes decir lo que está bien, pero lo más importante es lo que está mal y cómo se podría corregir, dar propuestas, alternativas, soluciones.

Muchos trabajo, hoy están basados en eso, asesorar, según la experiencia y los casos de éxito para mejorar proyectos. Porque somos muchos que hemos aprendido de errores y caídas, hemos perdido clientes, hemos fallado en proyectos y hemos hecho fallar otros y toda esa experiencia se puede compartir, pero en mi opinión, debe ser una crítica directa, fría y dura, sin sentimentalismos y siempre con la finalidad de mejorar.

Si me preguntan con la finalidad de recibir halagos, con gusto lo hago, pero no pidan resultados.

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