Evaluar o no evaluar

Antes de opinar sobre la reforma educativa, quise leer un poco sobre la Reforma Educativa ya que las opiniones en Twitter y Facebook son muy viscerales, así que nada mejor  que leer aunque sea los resúmenes, así como columnas diversas para tomar una postura.

A lo anterior le sumamos algunos puntos reales: la educación básica en México está mal, deplorable y no, no me lo dijo Carlos Loret de Mola en una película, es una situación real que sé al hablar con mis sobrinos, que viví con mis  hermanos  y en carne propia, pues no es algo nuevo, no es una situación que lleve algunos meses, la calidad está por los suelos, no hace falta que lo diga la OCDE, hablen con sus familiares, sobre todo aquellos que están en una escuela pública.

El modelo sindical ha perdido su valor, lo perdió hace mucho, cuando los dirigentes  prostituyeron las  agrupaciones  y se vendieron para favorecer a uno u  otro  partido político, ni sólo el PRI, no sólo el PAN, no sólo el PRD, cualquiera, aquel que  les llegó al precio. A cambio de bonos los agremiados llenan mítines, eventos para  que  me  entiendan se volvieron en los acarreados preferidos, en los timones electorales, el arma con que amenazan modificar las tendencias electorales, a los trabajadores los convirtieron en muñequitos para manipular, amenazar, maniatar, cobrar dinero,  mucho dinero.

Los líderes sindicales, son hasta la  fecha personas intocables, poderosas, a  las  que los partidos recurren en busca  de ayuda dándoles más poder.  Luego está la otra capa, de los dirigentes locales, aquellos que venden plazas, aquellos que no utilizan los recursos del sindicato para sus fiestas, para su beneficio propio, no con millones, sino dándose autos de agencia, vales de gasolina, viático para sus vacaciones familiares, aquellos que colocan a sus familiares, y amigos y  amigos de los amigos a discreción, haciendo favores a los compadres , quienes cobran directamente por las plazas, los que cobran a las empresas que dan servicios externos su cuota de bienvenida y  en la capa más  baja tenemos a muchos trabajadores sindicalizados quienes al sentirse respaldados por un contrato, por una base, dejan de aportar a la empresa, se conforman con calentar las sillas y  no se mueven más allá de lo  que su  contrato dice.

Un contrato que en su origen sirvió para otorgar a los trabajadores mejores condiciones de vida, hoy día lo han convertido en un documento manipulable, pues los sindicatos en su mayoría los negocian a favor del sindicato  y la empresa, no del trabajador, ese mismo trabajador que igual despiden si les incomoda, sin que muevan un ápice para defenderlos, pero que durante  sus estancia pagó cuotas.

No podemos dar una opinión determinista de lo que ocurre en  los sindicatos ya que hay muchos matices, muchos panoramas que se deben tener en cuenta para formarse una opinión, pero  lo  que es verdad, es que es un modelo decadente que se usa fara todo menos para mejorar las condiciones de  los trabajadores, un  negocio, un vil y vulgar negocio que en diferente medida beneficia a varios.

Los maestros, los maestros…hay de muchas clases, buenos, malos y regulares y de  la chingada, comprometidos, corrompidos, decentes, excelentes, todos conocimos al maestro borracho, el que se quedaba dormido en clases, el  que se la pasa hablando, el que te deja copias y copias, el que no sabe hablar, aquel que tiene faltas de ortografía, aquel que te enseña más de la vida que del programa escolar, los que se toman muy en serio la libertad de cátedra y te enseñan de todo menos lo  que deberían, aquellos que aceptan sobornos o  los  piden, los que piden dinero cuando no llevas la tarea, los  que te  avientan el  borrador, los  que  no saben que Plutón dejó de ser un planeta, aquellos que se van a la sierra, a las barrancas, al monte o montañas a dar clases sin importar  las condiciones, los que dan clases sin pizarrón, los  que no necesitan el Internet  y los  que depende de él.

Son muchos los tipos de maestros y  todos quieren mejores condiciones, todos quieren ganar  más, ¿quién no querría?, pero dentro de todos esos tipos de maestros muchos no merecen estar al frente de una clase,  porque  no están preparados, por que realmente no tienen la vocación de la enseñanza, yo sé que por lo menos todos conocemos uno de esos.

Deben ser evaluados, sí,  sin duda, a todos nos evalúan en nuestros trabajos, todos queremos una educación de calidad, todos quisiéramos confiar más en la educación pública, todos quisiéramos confiar en que las horas dentro de un salón de clases prepararán a los alumnos adecuadamente, que la educación pública sea competitiva y ayude a quitarnos ese complejo de inferioridad.

Quisiera que enseñaran más historia y menos manualidades, que las cuotas nos sirvieran para extorsionar a los padres de familia a cambio de sus documentos oficiales, que la educación pública realmente fuera educación y no sólo planas y copiadera de textos. Pero también nos alegramos de quienes perdonan faltas, nos suben esa décima para tener un seis y  pasar, extienden los puentes, son “profes barcos”, sí la conveniencia ante todo.

La reforma propuesta no es perfecta, se deben agregar muchos puntos, muchos más, la evaluación debe extenderse a directivos y supervisores, sí claro que sí, pero las negociaciones deben ir más allá de plantones, toma y cierre de vías públicas, actos de vandalismo, gritos y sombrerazos, palazos, tubazos, mentadas…¡son maestros, son quienes deben de dar muestra de inteligencia para montar un acto de desobediencia efectivo, quienes dan clases de civismo, quienes tendrán una importante injerencia en la formación de la personalidad de los niños y jóvenes  que hoy, no han recibido clases!

Ofender a los maestros tampoco es una solución, decirles indios, nacos, mugrosos, huevones, apestosos, revoltosos nos exhibió ante todo el mundo  como los peores intolerantes, xenófobos , racistas y estúpidos, y no es que no lo fuésemos, es que antes no había un Twitter que evidenciara nuestros pensamientos  y nuestros floridos insultos.

Como dije, este así como otros temas no  podemos etiquetarlos desde una sola perspectiva pero sí deberíamos tener la cabeza fría, la educación se debe cambiar, y en el camino se afectará a muchos pero debemos pensar  y exigir mejoras, verdaderas mejoras, afrontando el precio, pero somos tan estúpidos que comparamos hechos históricos distantes y evocamos la represión cuando nos enojamos al estar atorados en el tráfico pero de lejos, repudiamos la intervención de la policía compartiendo fotos de manifestaciones uruguayas para ganar simpatías, likes, retwitts y favoritos, para presumir que pertenecemos a la izquierda porque eso es lo  que nos  han enseñado,  quienes simpatizan con la izquierda siempre están en lo correcto, los subversivos son mejor aceptados.

Y mientras estamos en nuestras oficinas de Polanco o la Colonia del Valle en nuestra Mac, a unas horas de recibir nuestro sobre, cheque o depósito quincenal, seguimos repudiando los actos vandálicos de los “maistros revoltosos” o del “maldito gobierno represor”, eso depende de nuestro ánimo, pero eso sí, esperando que las cosas regresen a la normalidad para poder llegar a la Zona Rosa o la  Condesa para echar las chelas del viernes.

No importa sin son de la CNTE o del SNTE, son los mismos maestros manipulados,  a todos deben evaluarse. Como dije, el tema de la reforma educativa es un: “todos estamos de la chingada, pero  que los evalúen a ellos, que se evalúen ellos, por qué a mi”

 

 

 

 

 

 

 

2 Replies to “Evaluar o no evaluar”

    • Muchas gracias, si bien no soy experta en el tema y mucho menos me considero autoridad para opinar, quise exponer varias ideas. Nuevamente gracias por la visita y tu comentario.

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