Hospital Vicente Villada, buen lugar para morir

Presumir logros de manera falsa en redes sociales, debería considerarse delito, por ejemplo cuando la cuenta de la Secretaría de Salud del Estado de México publica en Twitter,  sus grandes logros, pero seguramente ni Eruviel Ávila, Alfredo del Mazo o el actual secretario de salud Gabriel Gabriel O´Shea, nunca se han atendido en un hospital que pertenece a esa secretaría, nunca han visitado un hospital para conocer de primera mano las deficiencia y carencias que padecen tanto personal como pacientes, ni hablar de acudir a uno en momentos de emergencia médica de ellos o su familia.

El hospital Vicente Villada es uno de los más grandes de la entidad mexiquense y el de mayor demanda en la zona de Cuautitlán, pues además capta gente de otros municipios como Melchor Ocampo, Tultepec, Tultitlán, Zumpango, Huehuetoca, Cuautitlán Izcalli y otros municipios donde no tienen cerca hospitales de tercer nivel, por eso las emergencias los/nos han llevado a visitar ese edificio siempre lleno de gente. Ese hospital además atiende a víctimas de incendios, choques, explosiones, y de todo tipo de accidentes en vías estatales y federales, incluso a reos de los penales cercanos, con una saturación impresionante.

A diario se puede a decenas de enfermos y familiares que duermen a las puertas esperando informes y esperando atención, es común ver cajas de cartón haciendo espacio y tener un lugar donde dormir en las noches, pues es mejor eso que viajar dos horas de regreso a casa.

Por las tardes las bolsas con comida salen a ese escenario para alimentar a las familias que con sus cara llenas preocupación siguen a la espera del informe de las ocho e la noche. ¿Regresar a casa para comer o comprar algo en los alrededores? Imposible, pues debes guardar dinero para el regreso, y comprar los medicamentos y materiales que soliciten en el hospital, porque no, no tienen lo necesario y los familiares son quienes deben adquirir lo solicitado por médicos y enfermeras.

La primera palabra que se me ocurre al pensar mi experiencia personal al visitar el Vicente Villada es inhumanidad. Igual sería bueno aclarar que toda mi vida he tenido problemas médicos y que siempre me he atendido en hospitales del sector público y las deficiencias de unos y otros me son familiares, sé de primera mano lo importante de ser tolerante y paciente con los tiempos y las actitudes del personal médico pero el acudir a este hospital para solicitar ayuda me mostró lo peor y más decadente del sistema de salud. El 14 de septiembre de este año compartí junto a otras mujeres uno de los peores días de mi vida que para desgracia condujo a una pérdida terrible y dolorosa para mí y mi familia.

Perdí un bebé, duele decirlo, acepté decirlo y duele menos decirlo conforme pasa el tiempo, pero duele. Acudí al hospital Vicente Villada buscando ayuda al primer sangrado y dolor, llegué pidiendo ayuda que nunca llegó. Durante dos horas en la sala de emergencias obstétricas fui testigo de la indiferencia, de la poca capacidad de atención a las emergencias. Durante la espera platiqué muchacha asustada por el sangrado y no ser atendida, pero sobre todo de vivir a dos horas de distancia y sólo estar acompañada por su mamá y el miedo al regresar de noche.

Vi cómo dos mujeres más que registraron su entrada a urgencias por sangrado también, las dejaron esperando. Vi cómo una mujer terminó en cuclillas quejándose del dolor sin que nadie se acercara a revisarla, hasta que avisamos a la enfermera que comía tranquilamente en la barra para que saliera, a decir prepotentemente, “espérese ahí, ahorita la atiendo”.

Dos horas donde a un hombre preocupado por la cirugía de su esposa con preeclampsia, fue informado del diagnóstico frente a todas las personas que esperábamos en la sala para terminar el informe con la orden de comprarles un equipo de cirugía mayor, porque en el hospital no tenían nada y un “Firme aquí que no nos hacemos responsables de lo que pase en el quirófanos y ahí nos ayuda rezando por todos nosotros”, todo dicho de manera burlona por el anestesiólogo, o por lo menos así se presentó.

En ese lapso de dos horas no recibí ayuda, al igual que en el caso de las otras mujeres no pudieron, no quisieron, hacer algo, porque no había nadie, pues era cambio de turno.

Los motivos del aborto no son culpa del hospital, pues pudo pasar por muchas razones, los motivos no los conozco bien aún y en este punto tampoco me interesa saber más, pero lo que sí sé, es que la mala o nula atención me robó la oportunidad de que mi embarazo llegara a término.

No sólo fue el dolor físico que experimenté ese día, sino la frustración de esperar y esperar sin respuesta y la impotencia de David porque en recepción lo enviaron a Dirección donde no había un director que atendiera y de ahí con trabajo social o de plano a dejar una queja en un buzón, amable recomendación de la oficial que cuida la entrada de ambulancias, fue parte de lo que viví y viven más personas diariamente en ese y otros hospitales. Salimos de ahí buscando atención en otro lado.

Un médico particular y posteriormente un viaje de 40 minutos por la madrugada al hospital general de México, donde ya no pudieron hacer nada, ya no se podía hacer nada.

Trágicos testimonios

  • “Tuve la desgracia de perder a mi bb y al acudir al hospital, si se tardaron en atenderme por atender emergencias pero al tocarme turno. El trato fue amable y bueno. Gracias” Tania López.
  • “Súper mal servicio, urgencias es una carnicería, terminaron de matar a mi papá, pro ya verán la lluvia de demandas que tendrán. En lo que mi padre moría vi mucha gente morir afuera xq no atienden a la gente. Abusan de los que menos tienen, NO tienen MATERIALES ni para operar todo lo tienes que comprar tú, de popular no tiene nada, son abusivos, en fin podría seguir, ya verán la MUERTE de mi padre no se va a quedar así. No tienen ni camas en URGENCIAS, ya verán x la vía legal.” Nuvia Pozos.
  • “Muy mal servicio, tu familiar ingresa por un padecimiento y ahí se contagia de cualquier otro, los médicos no te informan y fallece. No vayan a ése lugar” Mayra González. “Es una verdadera tristeza. Quienes menos tienen son tratados mal. Esto no es un hospital Señor Eruviel. Triste experiencia. Personas que, aunque lleguen con dolores no son atendidos. “¡No hay médicos! Eso nos dijeron” Jorge Enrique Barrón.
  • ¡ESTE HOSPITAL NO DEBERÍA DE EXISTIR!!! Le detectaron cáncer a mi mamá en fase tres, pero ella siempre se checaba y unas semanas antes le hicieron una mastografía y solo le decían que era un quiste, Al menos una doctora de aquí lo noto y actualmente ya está en Tlalpan , si vienen a este hospital no se queden con solo la opinión de uno de estos doctores, no todos son malos pero no se confíen” Sun Hee.
  • “En cuestión del personal regular atención, lo que se me hace increíble es que para las mujeres que van a dar a luz, pidan Bata para parto, jeringas y tubos para muestra de sangre y lo peor que pidan a los familiares una vez que nace el bebé, cobijas, una para la mamá y otra para el bebé, pañales y comida para la mamá, que no se supone que todo esto lo tiene que dar el hospital? Increíble pero cierto” Israel Rivera
  • “Buen lugar para morir” Mario Agogo

Estos son sólo algunos comentarios que tiene el hospital en Google, textos que mezclan dolor, impotencia, frustración de llegar a un lugar donde debes de ayudar para ser ayudado, donde el maltrato o el trato a medias es común y donde además no hay un el más mínimo sentido de urgencia.

Si estos testimonios y desatenciones ocurren siempre y en todos los turnos no lo sé, si la gente exagera, tampoco lo sé, pero los comentarios generales de quienes han acudido a este hospital donde “te matan” no son secretos ni rumores, sino testimonios que se han acumulado a lo largo de los años.

Sí, sí es un problema político, no es ni debería de tratarse de quejas que quedan en lo personal, porque los discursos llenos de regocijo y orgullo distan mucho de la realidad. El sistema de salud está colapsado, y en el Estado de México ni hablar, las acusaciones de fraude de un gobernador a otro, de un secretario a otro, de un director o administrador a otro, no sirven de mucho o nada, pasa el tiempo y nada cambia, nadie paga, no se hace justicia, aprueban un nuevo presupuesto y lo saquean formando un espiral de corrupción, un círculo del que parece no hay posibilidad de salir. Al final, esa corrupción sí afecta, daña la vida, las vidas de muchas personas en los peores momentos, en circunstancias donde las personas y sus familias necesitan de la mayor comprensión pues sus vidas están en juego.

¿Qué hacer? Reclamar, gritar, exigir, denunciar parece no bastar y sinceramente apenas tomo fuerzas para superar lo que por desgracia me tocó vivir y supongo que quienes apenas concilian el sueño sobre cartones afuera del hospital están en ese proceso de asimilar el miedo y la rabia, el frío y el miedo, la incertidumbre y la muerte.

Por todos lados se ven los listados de los derechos del paciente, del doctor y de enfermeras pero la realidad dista por mucho de ese derecho al trato digno, de ese discurso utópico que queda escrito en un cartel, pues además de larga espera, como pacientes debemos aguantar un trato grosero, dicho de manera general, pues existen y he vivido trato digno por parte de personal en otros hospitales y sé que al igual que los casos de indignación, se suman muchas historias de agradecimiento por el trato humano hacia las personas, pero este lado nefasto existe, la frustración del personal médico es real, ya sea por cuestiones personales o porque no les gustan las condiciones en las que laboran, como sea, las historias de personas que no fueron tratadas humanamente inundan el Internet, se cuentan a diario en las calles y casas de mexicanos a quienes se nos dice que “el sistema médico en México es envidiables” o que “el seguro popular es una maravilla”.

En el Edomex existen otros hospitales como el de Lomas Verdes, la torre de especialidades del ISSSTE, o ir al hospital de ISEM de Ecatepec, pero no todos los habitantes tienen prestaciones y en su mayoría recurren a los servicios que les otorga el seguro popular, escasos, precarios, saturados pero sobre todo saqueados por una y otra administración.

Las preguntas se pueden acumular y formar grandes pilas de cuestionamientos sobre el por qué de la deficiencia del sector salud en México y sobre todo en entidades como en Estado de México, donde millones de habitantes deben/debemos buscar orientación en consultorios de farmacias similares hasta la necesidad de trasladarse dos o tres horas a otros estados o a la Ciudad de México en búsqueda de una atención especializada, porque no hay opción, no hay de otra.

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